Yo me doy cuenta de mis limitaciones. Me gustaría ser tan benévola como lo son a veces los demás conmigo, o como lo es otra gente consigo misma, pero yo sé lo que hay, y, desde luego, lo que no hay.Me entristece mucho cuando pienso que he decepcionado a alguien, es otro fracaso que apuntar en mi lista.
Me jode cuando me decepcionan a mi
también es fallo mío, por haber imaginado cualidades, que quizá no existan, en el otro.
Cuando uno es consciente de sus limitaciones, lo mejor es prestar atención a las limitaciones de los demás, que suelen ser de lo más ilimitadas.
ResponderEliminarEn cuanto a lo de las decepciones... tengo una teoría: errores vamos a cometer siempre... y solo los que nos aprecian se pueden sentir decepcionados por nuestros errores luego... ¡si decepcionas a la gente es porque la gente te aprecia!
Qué tontería acabo de escribir, ¿no?
Y a mi que el dibujo me parece más de Persépolis que de Lost in...
ResponderEliminarDefraudar...que nos defrauden...es el juego de la vida, no hay que darle demasiada importancia: al final, los que nos quieren se quedan, igual que nosotors nos quedamos pegados a los que queremos.
Joder.
Ya me has hecho ponerme sentimental.
Coño-hostias.
De tonterías nada, ventrílocuo. Y me alegro mucho de verte por aquí (y sobre todo por allá)
ResponderEliminarY en fin, mh, mi problema es que yo soy incapaz de perdonarme mis "errores". Y sí, más bien es Persépolis jeje, me gustó mucho ¿lo leiste? A ventri, que le gusta el comic, se lo recomiendo ya.