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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mars Attacks


Reducir la frecuencia de mis intervenciones aquí a mis periódicos ataques de melancolía no es buen negocio. Después lo leo y me doy la sensación de que soy una penas y, vaya, pienso que no es así.
Releo entradas antiguas y todavía es más bipolar, intercalando comentarios sobre cine o música con unas terribles bajadas a los infiernos.
Antes me apetecía hacer de esto un blog, hablar de cosas, y también de mis cosas, pero ya no. Ahora tan sólo es un lugar donde trato de describir mis sensaciones justo en el momento en el que las estoy sintiendo, para poder recordarlas más adelante, cuando hayan pasado. Y cuando repaso, soy capaz de seguir el hilo de un sentimiento, de una idea, retrocediendo en el tiempo.
A lo mejor es sólo seguir dándole vueltas a las cosas, pero para una adicta a la introspección, es entretenidísimo.




***


Todo esto viene a cuento de que te echo de menos, y no es nada nuevo, me pasa todos los lunes (caigan el día que caigan), en cuanto vuelvo a sentirme sola.
Vuelvo a tener la necesidad de que me abraces, y esconder la cabeza en el hueco de tu hombro
y todo lo que sigue después.

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martes, 8 de septiembre de 2009

De nuevo, septiembre.

septiembre es como diciembre, un mes que tiene su propio olor. Te asomas a la ventana y respiras hondo y piensas: "un típico día de septiembre" con su luz dorada y su brisa fresca que anuncia el final de los calores y todas esas cosas que significa la vuelta al trabajo, los estudios. No estoy melancólica, al contrario, inexplicablemente siempre me encuentro ilusionada en septiembre, a pesar de que suele coincidir con el final de mis precarios contratos (cuando son contratos) y el principio de mis agobios estudiantiles.
No pensaba escribir sobre septiembre, a pesar de que llevo días pensando en ello, pero estaba ahora tecleando un texto aburrido cuando me ha venido una ráfaga de aire fresco y con ella el recuerdo de un paseo, un domingo, por la zona más industrial del puerto, y casi he podido ver otra vez las enormes gruas, inmóviles, como dinosaurios dormidos, el olor a mar mezclado con fuel, nuestras bicis plegables y nosotros, dando vueltas por esa especie de ciudad fantasma, haciendo fotos a las extrañas construcciones a base de contenedores. Quizá sólo estuvimos una hora, quizá dos, pero ahí se ha quedado para siempre el recuerdo. Qué extraños momento elijo como los mejores.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Siberia, septiembre

Solos
Cerrados por dentro
Y fuera están los otros.

Vasijas de cables
Escudos de antenas
Perdidos en la nieve
Iglú sin primavera

Protégeme del mundo
Protégeme del cuerpo
Iglú sin primavera

Pues eso.
A lo mejor la clave no está en que los otros me hagan sentirme mal, sino que he elegido mal a esos "otros". A lo mejor la clave está en elegir mejor a las personas que quieres que estén a tu lado, acercarse tan sólo a gente que te aporte algo y evitar a los vampiros y a los dictadores. A lo mejor la clave está simplemente en rodearse de cosas buenas y así es bastante menos probable que te caiga encima un montón de mierda.

Bueno, una vez más, vamos allá, hacia la luz dorada de septiembre


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