
Reducir la frecuencia de mis intervenciones aquí a mis periódicos ataques de melancolía no es buen negocio. Después lo leo y me doy la sensación de que soy una penas y, vaya, pienso que no es así.
Releo entradas antiguas y todavía es más bipolar, intercalando comentarios sobre cine o música con unas terribles bajadas a los infiernos.
Antes me apetecía hacer de esto un blog, hablar de cosas, y también de mis cosas, pero ya no. Ahora tan sólo es un lugar donde trato de describir mis sensaciones justo en el momento en el que las estoy sintiendo, para poder recordarlas más adelante, cuando hayan pasado. Y cuando repaso, soy capaz de seguir el hilo de un sentimiento, de una idea, retrocediendo en el tiempo.
A lo mejor es sólo seguir dándole vueltas a las cosas, pero para una adicta a la introspección, es entretenidísimo.
***
Todo esto viene a cuento de que te echo de menos, y no es nada nuevo, me pasa todos los lunes (caigan el día que caigan), en cuanto vuelvo a sentirme sola.
Vuelvo a tener la necesidad de que me abraces, y esconder la cabeza en el hueco de tu hombro
y todo lo que sigue después.
.