martes, 11 de marzo de 2008

Historia interminable



veces se toca fondo y casi como que nos pilla por sorpresa. Lo bueno de tener un blog es que luego te asomas y dices, ah pues no, ya estaba hecha una piltrafa hace tiempo. No sé si es un consuelo, pero al menos a mi me da qué pensar.

Esta bien, lo intentaré de nuevo, trataré de perdonarme, de admitir que yo también tengo derecho a equivocarme y que no pasa nada, de no cargar con los problemas de todo el mundo, de no echarme la culpa de todo lo que pasa a mi alrededor, trataré de no ser perfecta, de no hacerlo todo bien y que, cuando lo hago bien, restarle mérito e importancia y si lo hago mal, no castigarme como un puto verdugo de la edad media. Así sea.

1 comentario:

  1. Perdónanos nuestras ofensas
    así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

    Pues es, que o empiezas a fustigarte menos o retorna a la fe de tus mayores, y pasa de vez en cuando por el confesionario.
    ;)

    (tengo un regalo para ti desde hace...)

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