Siempre que oigo cómo se critica el intercambio de música por Internet, o que leo los problemas legales que está teniendo youtube, no puedo dejar de pensar que es totalmente injusto. Recuerdo hace unos años, cuando yo escuchaba por la radio (de 4 a 3, Paco Perez Brian, ains, qué manera de echarte de menos !) montones de grupos que, más tarde, cuando iba a la tienda de discos (UFO, que tampoco existe ya, snif) me podía dar con un canto en los dientes si conseguía encontrar uno, o dos... sin contar con que mi presupuesto tampoco daba para demasiado en aquellos momentos. Fue más adelante, cuando pude acercarme a Internet y tuve una conexión decente, cuando conseguí encontrar esos discos, esas canciones que yo tenía en la cabeza aún hoy, y que por fin(por fin!!), puedo escuchar y cantar a voz en grito mientras vengo hacia aquí en coche. ¡Qué sensación mas estupenda! Como muestra, un youtube
Iba leyendo, al pasar frente a la estación de tren, la noticia de que ETA planea(ba?) atentar en Alicante, y, no sé, no he podido evitar sentir un escalofrío. A la enorme decepción por lo ocurrido con el proceso de paz se le suma esta sensación de inquietud y sobre todo, de hastío... como si no tuviéramos bastante con lo nuestro... y es que, como dice F, que tengan cuidado no le vayan a joder el coche a algún jefe de la mafia rusa (y yo voy y me río... por no llorar)
jueves, 18 de enero de 2007
Una noticia que me ha amargado la mañana: Uno de cada 10 españoles conoce a alguien que practica turismo sexual infantil Se me pone la carne de gallina, se me nubla la vista y una rabia irracional que me provoca pensamientos asesinos. En serio, no soporto la idea de un cabronazo abusando de un crío, y que encima se aproveche de su situación dramática... joder joder Trato de ponerme en el lugar de estas personas que conocen a alguien que lo ha hecho, y se me revuelve el estómago ¿Qué haría yo? ¿Cómo reaccionaría? Trato de ponerme en el lugar del hijodeputa que lo hace, tratando de comprender su situación, de entender el placer que siente con ello... Al final, después de este maravilloso ejercicio de imaginación me siento una miserable y me dan ganas de gritar que este mundo es una maldita mierda. Pero estoy en el autobús, camino de curro, y no sé, no me veo yo... Caminando hacia el despacho todavía le doy vueltas. Finalmente vengo aquí y lo escupo, a ver si me deja en paz de una vez.
Y es que, siguiendo con mi monotema de que el aburrimiento es muy malo para la salud, me estaba acordando de uno de los deportes favoritos de los gringos: disparar en la escuela. Así, de repente, se me ocurren al menos dos canciones, basadas ambas en hechos reales, que hablan sobre ello:
Una es "Jeremy", de Pearl Jam, que cuenta la historia de un muchacho que se vuela la cabeza delante de sus compañeros... Alguien debió avisarle de que hay maneras mejores de llamar la atención. Como sea, el estribillo no tiene desperdicio "Jeremy spoke in class today" (Jeremy habló hoy en clase)
Recuerdo cuando fuimos a verla al único cine de la ciudad donde ponían películas independientes, raritas o directamente no comerciales .
Recuerdo que fue la primera y la única vez en mi vida que he conocido a alguien en un cine.
Recuerdo las turbadoras escenas de sexo (yo tenía unos 16 ó 17 años y me parecieron turbadoras oiga) pero sobre todo una escena que me hizo pensar y que ha vuelto a mi cabeza desde aquel día muchas muchas veces:
Los protagonistas, después de volarle la cabeza al dependiente de una gasolinera, atropellan en su loca huida a un perro. Paran el coche y se acercan al animal agonizante y... se les parte el corazón, lloran, se lamentan y finalmente, tras mucho discutir, le pegan un tiro, para que no sufra...
En aquel momento hasta lo encontré gracioso... qué tremendo lío tenemos en la cabeza, cómo para algunas cosas estamos tan insensibilizados (no creo que nadie pestañease cuando la cabeza del gasolinero salta por los aires) y que en cambio para otras estemos tan bien enseñados "Esto DEBE conmoverte!" porque estoy segura de que medio cine tenía la lagrimita acechando, tras ver la agonía del pobre perro...