lunes, 10 de agosto de 2015

Interludio

Lunes

Parece mentira que un lugar pueda ser eso que llaman un "cálido refugio" y a la vez pueda ser un infierno abrasador. Que me pueda acercar buscando reposo y me aleje con los dedos carbonizados y la carne cayendo a pedazos.
Pero que además mis pulmones se hayan acostumbrado al hollín y mis manos a este dolor sordo de quemadura es algo que no me deja de sorprender.
¿Cómo puede ser que no haya nada más allá de esta negrura? ¿Que pertenecer a este lugar me de la paz que me arrebata salir al mundo y la mediocridad de las vidas pequeñas de los otros?
Mientras lamo mis heridas en este ángulo oscuro, aprovechando esta inesperada tregua, me doy cuenta (¡otra vez!) de que toda resistencia es inútil. De que "sí pasarán", de que la vida no hace prisioneros y Charlie no hace surf.

Que a estas alturas
me de pena apagar la luz
por primera vez
¿Cómo puede ser?
¿Cómo puede ser 
que no acabe el día?
Nos vamos a quedar dormidos
dentro de la luz.

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