viernes, 12 de diciembre de 2014

Atlântico

Cogiste el último tren, no lo dudaste un segundo.
Con puntualidad alemana te llevaría, preñado de promesas, hacia cálidas latitudes tropicales
lejos del Atlántico y de los tristes atlantes.
El sol cegaba tus ojos.
Y cuando creíste llegar a tu paraíso perdido te encontraste en tu particular Isla de Ellis
atrapado en la burocracia hacia esa vida prometida
una jauría de jaguares, caballos de acero, jaulas de oro.
Un felicidad y una ilusión de las que no podías participar.
El sol en los ojos no te dejaba ver las piedras en las que tropezabas en tu huida hacia adelante.
Como siempre hiciste.

Dime cómo te ves y te diré cómo te veo yo
Paseas por el borde del abismo, buscando alguien que te empuje, como siempre hiciste
y me pregunto si me arrastrarás contigo.

No querías ser viejo
y despertar solo
Hace falta tener un hogar para poder escaparse de casa.


***

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