jueves, 3 de junio de 2010

Que no cesa

Ya reconozco este peso como el del rayo y el trueno. Ya es familiar y rosado como un párpado visto desde dentro, y desde dentro busca la manera de salir, filtrándose por cualquier grieta, como hilillos de plastilina que suben a la superficie dejándolo todo cubierto de esta marea negra y pegajosa. Luto viscoso y asfixiante, impertinente e inesperado.
Noche oscura del alma, versos más tristes esta noche, compañero.
Y en fin. Eso es todo.

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