jueves, 26 de abril de 2007

Rosebud


A pesar de lo asquerosamente insegura que soy, de mis problemas para tomar decisiones y todos esos rollos, una cosa a la que no soy aficionada es a añorar el pasado. Me parece triste y deprimente, que son ganas de amargarse, vaya. Quiero decir que yo nunca pienso que he estado mejor antes, yo siempre estoy mejor ahora. Si he dejado gente atrás, es porque ya no quería seguir con ella, si he dejado lugares, es porque tocaba dejarlos, mi vida es siempre hacia delante, siempre, pase lo que pase, lo que venga será mejor.


Sólo que en más ocasiones de lo que yo esperaba, me traicionan mis sueños y vuelvo a la casa en la que viví mi infancia y me sorprendo cerrando las mallorquinas y aspirando su olor a madera y barniz, tirándole la pelota a Hugo, y cuando hace sol y huele a hierba cortada sólo tengo que cerrar los ojos para transportarme bajo el olivo, y veo otra vez a una hormiga despistada pasearse por las hojas de mi libro y el escándalo de los gorriones refrescándose en los aspersores, las mariposas apelotonadas sobre los frutos caídos, y las salamanquesas relamiendo los últimos restos de polvo de las alas de una polilla gorda.

Me jode admitir que sí, que daría lo que fuera por volver allí


(momentazo ñoño donde los haya

)

1 comentario:

  1. La nostalgia es una hija de la gran...
    Y para colmo, cuando atrapa, impide avanzar.

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