Me duelen las piernas, los brazos, todo el cuerpo y cada movimiento que hago se convierte en un dolor .
Creo que me voy a ir a casa.
Y no sé qué iba a decir, que me he esmerado en acertar la contraseña y recorrer el camino hasta la creación de entradas nuevas (aún no me acostumbro a la nueva versión de blogger, soy animal de costumbres) con la cabeza como un bombo.
Pues eso, sólo pensaba en que me gustaría que este dolor de articulaciones se debiera a que hubiéramos estado haciendo el amor hasta quedar agotados, como el otro día, desnuda, me tumbaba a tu lado y nos reíamos, dejando pasar el tiempo "sin obstáculos ni brusquedades, como pasa una carta por la boca de un buzón" *
Entonces sí, sería tan dulce recordar, a cada punzada de dolor, que todo se debe a una buena acción
...
*"¡Que se mueran los feos!"
Soy masoca de esos dolores que dan gusto y hacen reír : Recuerdo mis agujetas y su dolor de espalda... snif... pero los de gripazos y similares resultan tan estúpidos, tan sin sentido e inoportunos que ni nombrarlos.
ResponderEliminar¡Que te mejores!
(uh... los feos también tenemos derecho a la vida, con prohibirnos salir de casa tenemos, siempre que nos dejen un ordenador ;D)
Bueno bueno, no nos alarmemos, solo es el título de un libro XD
ResponderEliminarGracias, estoy en casita dándome mimos, de esta salgo ;D
¿Después del sexo duelen las articulaciones? Lo sabía, algo estoy haciendo mal (eso me pasa por ser el único que hacía novillos en las clases de educación sexual).
ResponderEliminarNo te desanimes, Ventri, y sigue practicando! Es una buena manera de hacer el bien en el mundo :P
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