miércoles, 24 de enero de 2007

Culebrones




Uno de mis mitos griegos favoritos (me encantan, son mejores que cualquier culebrón, vamos, ni en Melrose Place había tanto lío) es el de Apolo y Dafne. Más o menos es así:
El capullo de Apolo se enamora de la ninfa Dafne. A Dafne no le gusta ni un pelo este tipo presumido y tontorrón y huye de él porque Apolo, que no dominaba bien las artes de seducción por lo que se ve, se la quería beneficiar, quisiera ella o no. La persecución dura un buen rato hasta que al final, la pobre ninfa, desfallecida, pide ayuda a su padre, el río no-se-quién (no me acuerdo) y éste la transforma en laurel justo cuando el dios la alcanzaba. Os podéis imaginar el disgustazo que se pega el "enamorado". La cosa acaba con que desde ese día Apolo toma el laurel como su arbol y se corona a los vencedores con sus hojas.




Garcilaso
contaba el momento de la transformación así de bien:
Soneto XIII
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu'el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían 5
los tiernos miembros que aun bullendo 'staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía 10
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!


Es una pasada.

Bueno, y como último apunte, que de la laurel viene el nombre Laura, pero eso ya es otra historia

4 comentarios:

  1. Increíble: ¡La gente creyendo que había inventado algo y resulta que el bueno de Garcilaso ya había descrito con precisión la técnica del morphing hace nada menos que cinco siglos!

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  2. sí, sí ¿y lo bien que la describe? puedes ver la transformación a medida que lo lees

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  3. Seguro que has leído "Las Bodas de Cadmo y Harmonía" de Roberto Calasso, que es Falcon Crest total.
    Mi mito favorito , bueno, uno de ellos, es el de Dánae: eso de ser fertilizada con una lluvia de oro... No sé en qué culebrón dejarían emitir eso :D

    (Está escacharrado blogger?)

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  4. Pues no lo he leído, pero me la apunto, gracias :)

    Para fecundaciones tremendas yo me quedo con la de la mujer del rey Minos por parte del torito del laberinto, eso sí que tiene tela!

    Y sí, parece que sí que está un poco tonto el primo Blogger

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