
Ya sé que es el camino más rápido, pero los caminos más rápidos no siempre son los mejores. A no ser que seas el lobo feroz.
Normalmente el resultado es una astilla clavada en la palma de la mano, y acabas perdiendo aún más tiempo tratando de arrancarla. Así que deja que pase sobre ti y a través de ti, que se disuelva y se pierda hasta que sólo quede un poso de risas que se puedan guardar en el archivo de los buenos recuerdos.
Así sea.